Ciudad Aerolineas Argentinas
La compañía aérea pretendía mudar la totalidad de sus oficinas, escuela de capacitación y depósitos a una sede única sobre la autopista Ricchieri, camino al aeropuerto de Ezeiza. Se propone fundar una “ciudad”, dada la complejidad del conjunto, orgánicamente flexible, con posibilidades de crecimiento en un terreno muy angosto y largo, con pendiente hacia el Río Matanza, y con la limitación  de una altura máxima según la norma municipal.
El proyecto se presenta como un icono brillante en el paisaje neblinoso de los bajos, usando una malla de tejido de acero inoxidable como cierre perimetral que atenúa los resplandores, reduce la carga térmica y unifica los diversos volúmenes y logra el efecto paisajístico buscado.
Los distintos “edificios” están unificados por esta “piel” que cambia según las necesidades y se apoya sobre un zócalo opaco que constituye su transición con la tierra
El edificio principal, y más cercano a la autopista se inclina sobre la autopista, incrementando la sensación de vuelo y despegue, y refiriendo en la memoria al logo de la compañía, con su perfil recordable y único.
La planta de oficinas de grandes dimensiones, deja de lado la concepción tradicional de patio central, buscando la cercanía al paisaje y la luz natural mediante patios perimetrales que penetran en la planta. Esta geometría organiza espacios de acuerdo con sus necesidades, con núcleos generales de circulación y específicos (presidencia, insumos de oficina o cafetería).